La leyenda narra que sólamente después de interminables noches de insomnio Stanislao Cobianchi logró producir el célebre licor de hierbas, Amaro Montenegro.
Fueron su pasión por las hierbas y su creatividad, junto a la inspiración de los colores, los aromas y los sabores de sus numerosos viajes alrededor del mundo, que le permitieron alcanzar la unicidad del Amaro Montenegro.
Después de cuarenta años, el famoso poeta y escritor italiano del siglo pasado Gabriele D’Annunzio dijo que era “el licor de las virtudes”.